¿La fecha del regreso de Cristo?
Written by Pedro Hector Rodríguez
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¿La fecha del regreso de Cristo?

Pedro Héctor Rodríguez

 

En el siglo diecinueve,

William Miller, un granjero,

estudió las profecías;

e hizo este descubrimiento:

Que Cristo regresaría

pronto en las nubes del cielo

 

En el libro de Daniel,

vio que un brutal enemigo

perseguiría con saña

al pueblo que espera a Cristo,

a fin de que no estuviera

para su regreso listo


También vio que el Anticristo,

como parte de esa guerra;

atacaría el Santuario

derribándolo por tierra

Pero vio además que Dios

puso un límite de tiempo

a aquella obra siniestra


El límite establecido

fue dos mil trescientos días,

que se cuentan como años,

para muchas profecías

Pasado ese largo tiempo,

el Señor intervendría

y al Santuario profanado,

presto, purificaría


Miller, entonces, creyó

que esa purificación

sería el regreso de Cristo

para llevar a su pueblo

a la celestial mansión


El período comenzaba

con la orden de Artajerjes

para la restauración

de Jerusalén y el templo,

a los cuales destruyera

el Rey Nabucodonosor


Miller partió de esa fecha,

y añadio dos mil trescientos

Este cálculo arrojó,

lo que él creyó sería el año

del anhelado regreso

de Jesús, el Salvador,

para llevar a su pueblo,

y tenerlo allá en el cielo

por mil años; y después

traer a la tierra el reino


Calculó el mil ochocientos

cuarenta y tres como el año

Luego calculó mejor

y dijo en mil ochocientos

cuarenta y cuatro será

de Jesucristo el regreso


No podía calcular

la fecha exacta en que Cristo

se mostraría en las nubes

con su hueste celestal;

mas su estudio lo llevó

a fijar la primavera

del año mil ochocientos

cuarenta y cuatro; (no fecha),

sino el tiempo aproximado

para que Cristo volviera


Muchos cristianos creyeron

el mensaje Millerita

y su fe fue reavivada

con la esperanza bendita

de que ya se aproximaba

el tan anhelado día


El mensaje se extendió

como fuego inextinguible,

cuyas llamas abrasaron

a corazones sensibles


Los creyentes ofrendaban

con sacrificio de amor

Se hacían nuevos conversos,

en grandes carpas campestres

y en reuniones en templos


La página impresa fue

un instrumento efectivo

Se escribieron y entregaron

revistas, folletos, libros

Miles creyeron que pronto

verían el rostro de Cristo


Llegó aquella primavera

Los creyentes, cada día,

mantenían la esperanza

de que Cristo volvería


Mas murió la primavera,

y Jesús no apareció

Hubo sombras, hubo chasco,

mas no quedaron sumidos

en total desilusión


Se siguieron reuniendo

en busca de alguna luz,

que iluminara la noche;

hasta la hermosa mañana

del regreso de Jesús


Una noche, reunidos,

llegó un hermano creyente

con un mensaje de aliento

para los allí presentes


El hermano Samuel Snow

les mostró que en el Santuario

se efectuaban los servicios

de acuerdo a un calendario


Uno de aquellos servicios

-el de purificación

en el que ellos basaban

de Cristo la aparición-

se efectuaba en el Otoño,

el día diez del mes séptimo

del antiguo calendario,

en el que Dios puso en símbolos

el plan de la salvación

 

Snow, entonces concluyó

que en ese año en que ellos

esperaban al Señor;

el día diez del mes séptimo

del antiguo calendario,

caería en el mes de Octubre,

en el día veintidós


Los presentes fueron llenos

de renovada esperanza

Con sinceridad, creyeron

conocer la fecha exacta

en que Cristo volvería

a llevarlos a la Patria


Miller no estaba presente

en aquella reunión

Cuando de ella le informaron,

reflexionó con cautela;

mas al fin su corazón

lo guió a aceptar la fecha

Con renovado fervor,

proclamó que su Señor

aparecería en gloria,

para dar resurrección

a los fieles que habían muerto,

para con los fieles vivos

recibir transformación,

e irse a morar con Jesús

a la celestial mansión


Casi hasta el día veintidós

de Octubre se proclamó

que Cristo ese día vendría

Cultivos abandonados

daban claro testimonio

de que los fieles creían

que serían transportados


Aquel día lo pasaron

en alerta expectativa,

con la vista alzada al cielo,

esperando que verían

en su gloria descender

al gran autor de la vida


En aquel día otoñal,

había familias reunidas

en casas, bosques y patios

Los cánticos y oraciones

fervorosos ascendían


Lentas pasaron las horas,

las cinco, las seis, las siete;

y la noche trajo sombras;

mas en su interior creían

ver la luz resplandeciente

Sus corazones latían

repitiendo “Cristo viene”


Mas llegó la medianoche

sin que Cristo apareciera

Poco a poco las tinieblas

envolvieron a las almas

de los que habían esperado,

en un manto de tristeza


Hubo llanto, frustración,

sentimientos de abandono

El gran chasco los golpeó,

los hizo morder el polvo


Aunque no pudo explicar

por qué se había equivocado,

Miller nunca abandonó

su esperanza en ver a Cristo

en las nubes regresando


Diecinueve días después

de haber sufrido el gran chasco,

escribió a su amigo Hines,

quien lo había acompañado

en dar la proclamación

de que Cristo iba a venir

en el tiempo señalado;

este mensaje que hoy

debe servirnos de guía

a los que a Cristo esperamos:

“Otro momento he fijado

en mi mente, y pretendo

quedarme aquí hasta que Dios

me dé más luz, y el momento

es hoy, hoy y hoy (no fecha)

hasta que él venga y yo vea

a aquel a quien mi alma anhela”


Aquel veintidós de Octubre

tiene otro significado

Aquel día comenzó

lo que Dios ha revelado

de que antes que venga Cristo,

su pueblo será juzgado

para que lleve con él

a los que han perseverado


Hermanos míos, no sabemos

la fecha de su regreso;

mas el mundo agonizante

da señales de que, pronto,

Cristo volverá del cielo

Nuestra esperanza es segura

A Jesús pronto veremos


Pero no basta saber

que Cristo pronto vendrá

Listos para recibirlo,

hoy debemos estar ya;

porque puede sorprendernos

la muerte en cualquier momento


Entreguemos cada día

a Dios nuestros corazones

Hoy es el día aceptable,

el único que tenemos

para nuestras vidas darle

Ven conmigo hermano mío

y dile: “Jesús te doy

todo lo que hay en mi vida,

lo que tengo y lo que soy

Hoy predico tu Evangelio

Hoy espero tu regreso”

¡La fecha es hoy, hoy y hoy!


El 10 de Noviembre de 1844, diecinueve días después del chasco ocurrido el 22 de Octubre, William Miller escribió en una carta escrita a Joshua V. Hines “He fijado mi mente en otro momento, y aquí pretendo quedarme hasta que Dios me dé más luz. Y ese momento es hoy, hoy y hoy; hasta que él venga, y yo vea a aquel a quien mi alma anhela”

 

 

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Title: Creative Commons License Este poema es parte de la colección titulada "No desmayes, peregrino",por Pedro Hector Rodriguez, licenciada bajo

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