Descender y ascender
Written by Pedro Hector Rodríguez
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Descender y ascender

Pedro Héctor Rodríguez

De mi niñez lejana,

todavía recuerdo

que mi padre poeta (*)

repetía estos versos

“Aprendan, flores, de mí;

lo que va de ayer a hoy

Ayer maravilla fui

Hoy, sombra de mí no soy”

Quizás no comprendía

todo el triste mensaje

que estos versos trasmiten

con ingenuo desaire

A veces, al mirarnos

en el sincero espejo;

él, sin pena, nos dice

“Te estás poniendo viejo”

Somos caricaturas

de lo que antes fuimos

Somos la vaga sombra

de un pasado perdido

Por eso es que nos gusta

recordar el pasado,

buscar en fotos viejas

la cima que alcanzamos

Es bello recordar

lo hermoso del pasado,

pero hay un presente

que a veces ignoramos

Aunque quizás hoy somos

la sombra del ayer,

el presente está aquí,

y hay cosas por hacer

Si en la cima estuvimos

en el bello pasado,

y vamos descendiendo;

no hay que lamentarlo

Descender de la cima

hasta el profundo valle

también requiere esfuerzo

No hay que abandonarse

Lo hermoso es que la sombra

y la caricatura

son cosas materiales

-la fuerza y la figura

Pero en lo espiritual

-la relación con Dios-,

podemos y debemos

ir de la cima en pos

Podemos y debemos

ascender cada día

con la fuerza que da

el dador de la vida

Hermanos, aferrémonos

al Todopoderoso

El quiere que sigamos

su carácter hermoso

El carácter que Cristo

aquí ejemplificó,

para honrarlo y mostrar

el poder de su amor

Que hoy nuestros caracteres

superen el ayer

Que el ayer sea la sombra

y la caricatura

de lo que hemos de ser

Agarrados de Dios,

contemplando a Jesús,

habremos de ascender

Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” 2 Corintios 4:16-18

‘”Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18)

(*) Quienes conocieron de cerca a mi padre Pedro Rodríguez (Central Tinguaro, Cuba), recuerdan que él acostumbraba decir versos, unos aprendidos, y otros que él mismo improvisaba al momento.

 

Mi libro "No desmayes, peregrino" contiene 208 poemas agrupados en 40 declaraciones de fe.

 

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Creative Commons License Este poema es parte de la colección titulada "No desmayes, peregrino",por Pedro Hector Rodriguez, licenciada bajo

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